CONVENTO DE SAN JOSÉ

La creación del antiguo convento de San José en Alcázar de San Juan, fue una empresa personal de María Díaz Pedroche, vecina de la localidad que quería fundar un convento de clarisas y para conseguir su objetivo remitió una petición al capítulo provincial que celebraron los fran­ciscanos durante el mes de octubre de 1601. Los frailes aceptaron la pro­puesta y dieron poder al padre provincial para que realizase el “asiento y concierto” de la nueva casa con la benefactora. La dotación de religiosas se llevó a cabo el 23 de mayo de 1602, cuando fray Alonso de Vargas (Pro­vincial de Cartagena), tomó posesión de la casa que había donado María Díaz, al día siguiente se personó en el convento de la Concepción en Al­cázar de San Juan acompañado por otros tres franciscanos: fray Cristóbal de la Mota, guardián del convento de Alcázar de San Juan; Fray Calixto Cantero, maestro de novicios de ese mismo convento; y fray Francisco Merchante, confesor de las clarisas. El provincial mandó reunir a todas las monjas en el coro bajo de la iglesia y allí les declaró la fundación del nuevo convento, para el cual debía de salir del nuevo convento de la Concepción la madre sor María de Vargas a la que nombró abadesa de dicho convento y en su compañía Sor Ana Pérez, religiosa profesa, y Gerónima Martínez Coronel novicia que ya había cumplido el año de la aprobación.
En Alcázar de San Juan el convento de San José o “de abajo”, llega a convertirse a finales del siglo XVIII en el de mayor riqueza patrimonial en censos, hipotecas y capellanías. De los dos conventos femeninos de Alcázar de San Juan, con presencia en localidades como Miguel Esteban, Quintanar de La Orden, Camuñas, Tembleque, El Romeral, Madridejos, Villafranca o Quero.

Con la exclaustración y el estado liberal, según ley de 1855 las propiedades muebles e inmuebles fueron desamortizadas, la comunidad disuelta y vendido el espacio conventual para la edificación de los nuevos espacios urbanos de la localidad, con el crecimiento experimentado a par­tir de mediados del siglo XX.
Las propiedades del convento pasaran a manos municipales final­mente abriendo en sus terrenos el ayuntamiento el trazado de calles y solares para la edificación de viviendas particulares.

Junto a muchos conventos y edificios religiosos existen leyendas y tradiciones de todo tipo, este de San José mantiene una de ellas recogida de la tradición popular y relacionada con el curanderismo y la vida de las almas, es la leyenda de los Perlerines a los que se refiere Cervantes en el Quijote, capítulo XLVII de la 2º parte.
Son estos unos personajes mitológicos locales, representados por diablillos blancos y negros que pululan por las ventanas del convento de San José, figurando los valores del bien y del mal, personajes populares eternos que rememoran iberos y romanos, moros y cristianos, hidalgos y pecheros...