MUSEO CASA DEL HIDALGO o CASA DEL REY

Casa del Hidalgo se aplica recientemente a este edificio en su pro­ceso de reconversión como centro de interpretación dedicado a la forma de vida de los hidalgos manchegos. Su nombre antiguo era el de Casa del Rey, ya que fue la residencia del Gobernador de la Real Fábrica de Pólvora que existía en Alcázar desde el siglo XVI, también estuvo destinada a casa habitación del Coronel Director de la Fábrica de Salitres, cuando la cita­da fábrica estuvo a cargo del cuerpo de artillería hacia 1850. Unos años después en 1863 por la desaparición de la fábrica del Salitre de Alcázar, se vendió la casa por el Estado en subasta pública. A principios del siglo XX su propietario fue D. Julián Olivares, hasta que a principios de este siglo XXI la adquiere el ayuntamiento para rehabilitarla y realizar en ella el museo que hoy conocemos.

En la actualidad el inmueble es el resultado de la unión de dos edificaciones mediante la apertura de vanos practicados en el muro me­dianero que las separaba. La casa situada al este y conocida como Casa del Hidalgo se conserva íntegramente, mientras que la situada al oeste conserva tan solo una pequeña parte de lo que debió ser el solar original de la antigua casa, de los 15.798 pies superficiales con que contaba en el siglo XIX el edificio, la actual casa sólo cuenta con 7.238.

Lo que si se ha conservado es el acceso desde la calle al zaguán, que se hacía a través de una gran portada dintelada con balconada carac­terística de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, a través de otra gran puerta se accede al patio con siete columnas toscanas, en torno al cual se articulan las dos plantas de la vivienda. Desde el patio se accede como ocurre en muchas de las casas de la localidad, a dos estancias sub­terráneas abovedadas y excavadas en la roca de la cuales una se dedicó a bodega y la otra para el mantenimiento de los alimentos como cueva y posteriormente se reutilizó como aljibe después de haber sido sellada su entrada originaria. En el extremo oeste de la planta inferior de la vivienda se sitúa un pozo con un brocal tallado en piedra arenisca y decorado con motivos vegetales barrocos, posee una conducción en el que hoy en día capta el agua de lluvia que cae al patio, haciendo funciones de “implu­vium”.