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EXPERIENCIAS CULTURALES

Propuestas de turismo clásicas , monumentales, museos, etc.

RUTA "ALCÁZAR HISTÓRICO"

El entramado urbano de calles y callejones del Barrio conocido como de Santa María, invitan a perderse en ellas e ir reconstruyendo, uno a uno, los vestigios del magnífico pasado de Alcázar de San Juan.

Ayudarán en nuestra aventura las historias y leyendas que han dado nombre a cada una de estas arterias del barrio rebosantes de tipismo, camino que podremos seguir gracias a las placas narrativas de las calles en las cuales el viandante puede conocer la genealogía de las estas vías o quién vivió y cuándo en una determinada casa.
Nuestro camino nos conduce a la génesis de Alcázar de San Juan, representada en los Yacimientos arqueológicos y el Museo Municipal.

Los Yacimientos de la Calle Gracia no son sino un yacimiento a cielo abierto donde se muestran los  restos de todas las etapas de ocupación que a lo largo de la historia habitaron el espacio que actualmente es Alcázar de San Juan. Estratos superpuestos de diferentes épocas y culturas, desde la villa romana, origen del actual núcleo de población, hasta la historia más reciente pasando por el medievo árabe y cristiano. Este yacimiento se completa con yacimientos prehistóricos y medievales aparecidos en otros parajes fuera del espacio urbano como la Motilla de los Romeros o Piédrola.


Una muestra del patrimonio arqueológico de Alcázar de San Juan y de la zona se reúne en el Museo Municipal (c/ Santo Domingo, 10) ubicado en la antigua casa solariega de la familia Sanabria y lo que queda de la antigua ermita de Santo Domingo Soriano. Un legado arqueológico que nos retrotrae, por un lado, a la época prehistórica de Alcázar, de la que podemos encontrar una serie de elementos líticos característicos de distintas épocas: hachas pulimentadas, hendedores, dientes de hoz, puntas de flechas, bifaces. Así mismo, se custodian restos de los diferentes pobladores prerromanos hasta llegar a la estrella del museo, los mosaicos romanos hallados en diferentes lugares del casco urbano.


Si seguimos nuestros pasos por el barrio de Santa Maria, de  Qasr Banu Atiyya (nombre árabe dado a la población de Alcázar en el 935) aún encontramos vestigios evidentes como el entramado irregular de las calles que conforman este casco antiguo y los restos de un espacio fortificado o Complejo Palacial (C/ Quijote, 10) del que formaron parte el Torreón del Gran Prior, el conocido como Cubillo y el espacio que actualmente ocupa la Iglesia de Santa María, todos ellos de un peculiar color rojizo de la piedra arenisca local de los grandes sillares de piedra empleados en los muros, vanos y parapetos.


El Torreón del Gran Prior, del siglo XIII, es uno de los vestigios más imponentes y significativos del pasado medieval de Alcázar de San Juan. Una construcción de tres cuerpos perteneciente a un conjunto de carácter militar originariamente islámico, que acabó siendo una magnifica residencia para el Prior de la Orden de San Juan. Al entrar en él nos adentramos en la historia de la Orden Hospitalaria de San Juan, de su asentamiento en Alcázar de San Juan desde 1237 y sus caballeros. Desde sus almenas, descubrimos a nuestros pies el conocido como el Cubillo¸ parte de la antigua muralla que rodeaba Alcázar antes de la llegada de la Orden de San Juan. Muestra los restos de una torre semielíptica cubierta por una bóveda de crucería.

La Iglesia de Santa María La Mayor (Plaza de Santa Maria, 7) es el templo más antiguo de la localidad, sus orígenes se remontan al estilo Románico del s. XIII y ha recibido aportaciones posteriores en diferentes épocas y estilos como Renacentista y Barroco que es el estilo bajo el cual se realiza el magnífico camarín de la Virgen del Rosario, patrona y alcaldesa perpetua de Alcázar de San Juan.

Los molinos de viento.  Coronando el Cerro de San Antón como torres vigías, los molinos de viento de Alcázar de San Juan  (Rocinante, Barataria, Fierabrás y Barcelona)  no son sino ingenios mecánicos de gran precisión utilizados para moler el grano y obtener la harina gracias al aprovechamiento de la energía de la naturaleza: el viento.

El oficio del molinero era duro y muy temporal, requería de una gran fortaleza física para acarrear el cereal y la harina o mover las piedras cuando era preciso, y se realizaba en épocas muy concretas del año, tras la cosecha fundamentalmente, y sólo aquellas jornadas donde el viento era propicio para moler que podían ser de varios días seguidos.
Hoy se conservan 4 de los 19 molinos de viento y 2 de agua que llegó a tener la ciudad. Se han musealizado dos molinos. Uno como Centro de Interpretación del Paisaje Manchego y otro alberga una reconstrucción de la maquinaria original del siglo XVI que realiza moliendas tradicionales en diversas fechas a lo largo del año.
El Cerro de San Antón tienen otras obras singulares: la Cueva del Polvorín y las Canteras.

Casa de la Gobernación. Podría haber sido la residencia del gobernador del Priorato de la Orden de San Juan cuando Alcázar asumió la capitalidad del priorato en el siglo XVIII. Posteriormente fue utilizada como Regimiento Militar, siendo conocida también como Casa Palma y actualmente alberga una Vivienda Tutelada para personas de la Tercera Edad.

Se trata de una construcción de tres cuerpos, el inferior de sillares de piedra de arenisca roja, el segundo de mampostería y el tercero, separado por una cornisa de piedra saliente y una hilera de sillares de piedra, totalmente reconstruido.

Sus ventanas son grandes y rectangulares, remarcadas por sillares de piedra. Se conserva la construcción original del patio rectangular delimitado por columnas pétreas, sobre las que se alzan balaustres, vigas y zapatas de madera.

También se conserva una cueva interior, lo que en su día fueron las caballerizas, separadas en tres partes por arcos de medio punto construidos en sillares de piedra. Se cubre con una bóveda de medio cañón hecha en mampostería.

Nota: Solo es posible visitar el exterior de la Casa de Gobernación

RUTA "TRAS LAS HUELLAS DE CERVANTES Y SU ÉPOCA"

Qué ver:

  • Casa y Plaza de Cervantes
  • Pila Bautismal en Santa María
  • Escudo de la Inquisición
  • Museo Casa del Hidalgo
  • Molinos de viento
  • Iglesias y conventos
  • Esculturas:  Don Quijote y Sancho Panza (plaza ayto),  Quijote Cósmogónico,  El Hidalgo y su gato,  Miguel de Cervantes,  Obelisco Plaza de Cervantes,  Azulejería parque Cervantes,  Maritormes en el Parque Cervantes,  Azulejería de la Fonda de la Estación.

DURACION: 3 horas
DIFICULTAD: MEDIA
ACCESO: A PIE Y VEHÍCULO (hasta los molinos de viento).

En Alcázar de San Juan nos encontramos con las huellas de D. Miguel de Cervantes y su época (mediados s.XV y comienzos del s. XVII), hijo predilecto de la villa y uno de los escritores más universales de nuestra literatura.

Nuestro recorrido comienza en la Iglesia de Santa María, lugar donde nos encontramos la Pila Bautismal en la cual, según la Partida de Bautismo conservada en su archivo, fue Bautizado D. Miguel de Cervantes en 1558. Recordando este ilustre acontecimiento, la plaza por la que se accede al templo está presidida por una gran estatua de cuerpo completo que lo representa con vestimenta de caballero y pluma en mano, en disposición de escribir alguna nueva aventura del ilustre hidalgo.

Próximo allí, en la contigua Plaza de Palacio, descubrimos la primera de las muchas representaciones que de D. Quijote, personaje y obra, salpican las calles y plazas de la ciudad. En este caso el llamado Quijote Cosmogónico que apunta con su lanza al cielo en actitud de buscar que las estrellas le guíen.

Atravesando el barrio más antiguo de la ciudad, a unas pocas calles de la pila que vió nacer en la cristiandad a D. Miguel, se encuentra la Plaza de Cervantes, homenaje al ilustre vecino que, según la tradición, habitó en la casa sita entre esta plaza y la calle Santo Domingo y en cuya fachada una placa señala este acontecimiento.

De camino a la casa que vio nacer a D. Miguel, la plaza de Santa María, hacemos una parada en otro elemento del paisaje urbano que evoca a D. Miguel como es el Escudo de la Inquisición (s.XVI), al ser por todos conocida la complicada relación que hubo siempre entre el literato y esta institución, conservado en la casa sita entre la calle Morón y la calle Pedro Díaz Morante,  


En Alcázar de San Juan, entre los siglos XVI y XVII, tal y como Cervantes seguramente observó, se sucedieron la fundación y construcción de iglesias y conventos como el de San José, en una calle contigua al escudo de la inquisición, fundado para las monjas clarisas en 1607 y que hoy alberga el Museo Forma de la Alfarería Manchega (calle San Antonio, s/n). O la Iglesia del Convento de San Francisco (Plaza del Altozano de la Inmaculada, 12) fue mandada fundar junto al convento en el s.XVI bajo el auspicio de D. Diego de Toledo, hijo del Duque de Alba en cuyo interior se integra el arte renacentista con algunos elementos del gótico tardío y en el exterior su portada reconstruida según los preceptos también renacentistas.

En este barrio también encontramos otras calles que evocan la época que nos ocupa. Es el caso de la conocida como calle Salitre sustancia mineral ésta que aflora de manera natural en el subsuelo de Alcázar de San Juan y que se convirtió en la base de la economía local desde el s. XVI y hasta el XIX al establecerse en la ciudad una Real Fábrica de Pólvora al ser el salitre un componente.

De camino a la Iglesia de San Francisco, en la calle Cautivo se sitúa el Museo Casa del Hidalgo (c/ Cautivo, 24), un museo interactivo y didáctico ubicado en una antigua casa solariega de finales del siglo XVI conocida por el nombre de Casa del Rey. En ella podremos descubrir quiénes eran y cómo vivían los hidalgos manchegos que inspiraron a Miguel de Cervantes en la creación del universal personaje de Don Quijote de La Mancha; Así mismo, en la visita, nos acercaremos a cómo era la vida y la sociedad de los siglos XVI y XVI en esta tierra. En su interior se puede observar una copia facsímil de la partida de bautismo de Don Miguel de Cervantes que se guarda en la Iglesia de Santa María.

En nuestro paseo hacia el parque al que da nombre también Cervantes, nos encontramos con otra de las fundaciones religiosas de la época, el Convento de Santa Clara . Edificio que se construyó en el siglo XVI junto a la Ermita de la Concepción (ya desaparecida) y albergó a las monjas clarisas hasta 1868. De gran sobriedad decorativa, es de estilo renacentista, y en sus hornos se fraguó la receta de las exquisitas tortas de bizcocho conocidas como las “Tortas de Alcázar”.

Por fin alcanzamos nuestro penúltimo destino, todo un barrio cuyas calles han adoptado el nombre de los personajes y lugares de la novela (Dulcinea, Melisendra, Barataria, etc.) y en él, el llamado Parque Cervantes conocido también como el “Parque Viejo”. Enfocaremos nuestra mirada a la azulejería de estilo talaverano en la llamada “biblioteca” donde se reproducen escenas de Don Quijote de la Mancha y en la escultura homenaje a otro de los personajes femeninos de la novela, Maritornes, esa moza asturiana que servía comidas en la venta de Juan Palomeque que sintió compasión por D. Quijote y Sancho.

Para concluir nuestra ruta, y si hablamos de la época de Cervantes y el Quijote, parada indiscutible son los Molinos de Viento de Alcázar de San Juan. Situados en el conocido como Cerro de San Antón, los molinos Rocinante, Barataria, Fierabrás y Barcelona, son esos ingenios mecánicos que se instalaron en La Mancha allá por el s. XVI que siguen sorprendiendo aún en nuestros días a los viajeros como lo hacían antaño a los lugareños. De los cuatro molinos que coronan este cerro, podremos visitar dos de manera gratuita. En uno de ellos nos encontraremos la maquinaria del molino tal cual se utilizaba en la época de El Quijote, y en el otro, un espacio museístico dedicado al paisaje manchego, a los elementos que lo definen, a aquellos que lo habitan y a su evolución en el tiempo.

Esculturas y arte al aire libre. La iconografía y representaciones de temas cervantinos están presentes por todo el entramado urbano e histórico de la ciudad de Alcázar de San Juan. Paseando por sus calles, parques y plazas nos encontraremos tanto a D. Miguel como a los personajes de su gran novela.
•    Don Miguel de Cervantes (Atrio de Santa María). Gran estatua de cuerpo completo en bronce fundido a la cera perdida, que desde 1999 rinde homenaje al ilustre vecino, representa a Don Miguel de Cervantes caballero con pluma en mano, en disposición de escribir alguna nueva aventura del ilustre hidalgo.
•    D. Quijote y Sancho Panza (Plaza del Ayuntamiento). Una estatua de D. Quijote y Sancho Panza en actitud de envestir, obra de Marino Amaya, es el homenaje de Alcázarde San Juan a la pareja de caballero y escudero desde 1971.
•    El hidalgo y su gato. (Avenida de Herencia, 2). En actitud pausada, relajada, se nos muestra a Don Alonso Quijano disfrutando de la lectura de uno de sus libros y velado por su gato, el cual busca la complicidad de su amo.
•    El Quijote Cosmogónico (Plaza de Palacio). Busto en bronce de Quijote con lanza, regalado al pueblo por Eulalio Ferrer en 1993. La mirada de Don Quijote se pierde en el cielo estrellado de La Mancha.
•    Placa y Monolito en la Plaza de Cervantes (Plaza de Cervantes). En la plaza con el mismo nombre, una placa atestigua el lugar donde la familia Cervantes tuvo su residencia en la villa y un monolito con la efigie del escritor recuerda a todos los transeúntes la importancia del lugar.
•    Azulejería de “El Quijote” en el Parque Cervantes. (Paseo Cervantes, s/n). De estilo talaverano, L se ubican en la llamada “biblioteca” del conocido popularmente como el Parque Viejo. La biblioteca al aire libre está formada por unos bancos decorados con azulejos que reproducen pasajes del Quijote ,
•    Estatua de Maritormes en el Parque Cervantes. (Paseo Cernvantes s/n). Las formas de esta escultura de un sólo bloque de piedra dibujan a la mujer manchega representada de manera magistral en la obra cervantina y evocan a esta moza asturiana a la que Cervantes hizo coprotagonista de algún capítulo de la novela.
•    Azulejería de la Fonda de la Estación (Estación de ADIF. En este momento no se encuentra habilitado para la visita). En este lugar se vincula dos de los signos de identidad de la ciudad, Cervantes y el Ferrocarril. En las estancias de la antigua cantina y sala de espera de la estación, los azulejos que recubren las paredes nos narran diversas escenas de El Quijote, como si quisiesen amenizar con su lectura las largas horas de espera de los viajeros que han transitado por esta estación durante décadas.

RUTA ESPIRITUAL

Qué ver:
  • Iglesias
  • Conventos
  • Capillas

Cementerio

DURACIÓN: 4 HORAS
DIFICULTAD: BAJA
ACCESO: A PIE Y VEHÍCULO (hasta el cementerio)

En este paseo, podrá realizar un acercamiento a la vida religiosa y piadosa a través de las numerosas iglesias y conventos que desde el s.XIII florecieron a la par que Alcázar de San Juan; así como a otros .

La Iglesia de Santa María La Mayor (Plaza de Santa Maria, 7) es el templo más antiguo de la localidad, sus orígenes se remontan al estilo Románico del s. XIII y ha recibido aportaciones posteriores en diferentes épocas y estilos como el renacentista y el barroco que es el estilo bajo el cual se realiza el magnífico camarín de la Virgen del Rosario, patrona y alcaldesa perpetua de Alcázar de San Juan. Es en esta iglesia donde nos encontramos con la Pila Bautismal en la cual, según un documento que así lo atestigua, fue bautizado D. Miguel de Cervantes en 1558.

Continuaremos por el antiguo Convento de San José, fundado allá por el s. XVII para albergar una comunidad de monjas clarisas y que hoy es sede del Museo Formma, “Museo de Alfarería de La Mancha” (c/ San Antonio, s/n). En él se exhibe una amplia muestra de piezas procedentes de los principales núcleos productores de La Mancha que se moldearon durante siglos en barro hasta conseguir la forma óptima para satisfacer cada necesidad.

Desde allí seguiremos hacia la Iglesia de Santa Quiteria ubicada en la plaza del mismo nombre y cuya construcción se inició en el último cuarto del s. XV. El devenir histórico del edificio le ha llevado a sufrir diversas reconstrucciones y reformas que le han dotado, a su estructura original renacentista, de elementos procedentes de diferentes épocas como los s. XVI, XVIII y XX.

Si paseamos por la calle Trinidad daremos con el templo que da nombre a esta calle, la Iglesia del Convento de la Trinidad (s. XVII). Con la fundación del convento en 1647 se construye una iglesia de estilo barroco en la que destaca el escudo de la orden Trinitaria con la cruz característica pintada de azul y rojo enmarcada de baquetones de forma lobulada. En su interior se alberga el retablo del actual altar mayor de trazas barrocas, que acoge un camarín-deambulatorio dedicado a Jesús Nazareno, imagen con gran veneración en Alcázar de San Juan.

La Iglesia del Convento de San Francisco (Plaza del Altozano de la Inmaculada, 12) fue mandada fundar junto al convento en el s.XVI bajo el auspicio de D. Diego de Toledo, hijo del Duque de Alba. En su interior se integra el arte renacentista con algunos elementos del gótico tardío y en el exterior su portada reconstruida según los preceptos también renacentistas.

Caminando por la calle Virgen desde San Francisco nos encontramos con el Convento de Santa Clara, edificio que se construyó en el siglo XVI junto a la Ermita de la Concepción (ya desaparecida) y albergó a las monjas clarisas hasta 1868. De gran sobriedad decorativa, es de estilo renacentista. De la primitiva construcción únicamente se conservan como vestigios del siglo XVI la estructura del patio interior y la portada construida en arenisca rosada.

A lo largo de nuestro camino nos encontraremos con las singulares capillas de barrio y cruces. Pequeñas muestras de la devoción y religiosidad de diferentes épocas, todas ellas esconden tras de sí misterios y leyendas como las de las calles Doctor Alberca Lorente, Rondilla de la Cruz Verde o en la intersección de las calles Emilio Castelar y Miguel De Unamuno
Acostumbramos a recorrer las ciudades “de los vivos”, el Cementerio de Alcázar de San Juan ofrece una importante y hermosa colección de monumentos funerarios tanto sepulturas como esculturas. Las tumbas en forja  de finales del XIX y principios del siglo XX, la arquitectura de hierro (últimos años del siglo XIX), y los diferentes estilos como: modernismo, neogoticismo y neoclasicismo (primera mitad del siglo XX), eclecticismo y racionalismo, inundan todo el campo santo alcazareño. Completan las tumbas diferentes elementos escultóricos tanto con simbología cristiana como laica.

RUTA "A PIE DE CALLE"

Qué ver:
•    Estación

•    Plazas y calles: Calle Emilio Castelar, Plaza del Altozano, Plaza de Santa Quiteria, Plaza de la Trinidad
•    Fachadas
•    Plaza: Ayuntamiento, pasaje y mercado.
•    Esculturas y farolas

DURACIÓN APROXIMADA: 3 horas
DIFICULTAD: BAJA
ACCESO: A PIE

Para nuestro paseo nos ayudaremos de las placas narrativas que al mismo tiempo que nos indican el nombre de las calles y plazas, nos hablan sobre la historia del lugar, de sus vecinos y el origen de su toponimia.

El punto de inicio es la Estación de Ferrocarril. No se puede explicar la historia más próxima en el tiempo de Alcázar de San Juan sin hacer mención al Ferrocarril y su vinculación con la ciudad. A mediados del siglo XIX en España dio comienzo la instalación del ferrocarril y desde ese momento Alcázar, como importante nudo ferroviario, siempre ha estado fuertemente vinculada a este medio de transporte que tanto beneficio ha aportado al progreso y desarrollo de la ciudad. El elemento más representativo de esta simbiosis es su Estación de Ferrocarril (Avd. Álvarez Guerra s/n).

Junto a la estación, el Museo Ferroviario de Alcázar de San Juan, fundado en 1985 y donde podremos observar, en su exposición exterior, locomotoras, remolques y vagones desde el s. XIX; y en sus salas: máquinas de billetes, billetes, piezas de locomotoras placas de fabricación de locomotoras, teléfonos, centralitas, gorras, cuadros de enclavamientos, faroles de estaciones y locomotoras, maqueta en escala HO, vajilla de coche salón de MZA y gran variedad de fotos y títulos de transporte.

La llegada del ferrocarril supuso una revitalización del urbanismo de Alcázar de San Juan que podemos observar en sus calles, plazas y en las llamadas Fachadas Modernistas [enlace pdf] que salpican el entramado urbano y que no fueron sino la asimilación por parte de los arquitectos de las formas decorativas y ornamentales de este movimiento y que podemos contemplar en las calles y plazas Emilio Castelar, Plaza de Santa Quiteria, el Altozano, o la Avenida de Cervera.


Alcanzaremos la Plaza del Ayuntamiento por la calle Emilio Castelar, núcleo comercial de la localidad y por nuestro camino encontramos algunos elementos singulares del paisaje urbano como la Capilla del Cristo de Villajos, la Plaza de Barcelona la cual toma su nombre de la farola réplica de la de Canaletas regalo de esa ciudad a Alcázar de San Juan; o las numerosas esculturas que salpican las calles: en homenaje al guarda agujas en la estación de ferrocarril, busto a Emilio Castelar en la calle que lleva su nombre y en la plaza del ayuntamiento a Don Quijote y Sancho Panza, al Sol y las Estrellas, y la Escultura homenaje a Ángel Lizcano Monedero.


Ya en la plaza, a nuestra izquierda, el edificio conocido como El Pasaje. Edificio ubicado en el lugar donde se encontraba la llamada “Posada de la Cayetana”,  fue construido en el primer tercio del siglo XX como la mayoría de edificios modernistas de esta zona, con un carácter eminentemente comercial.

A nuestra derecha el mercado municipal e, Imponente presidiendo toda la plaza, el Ayuntamiento. Construido en 1903 como casino o sociedad de recreo y que desde 1944 ocupa la casa consistorial. La fachada principal rememora las de los palacios renacentistas italianos: pilastras, capiteles, mensulas y frontones, riqueza decorativa que se prolonga hacia su interior donde se conserva la gran escalera estilo imperial de dos brazos decorada, como sus salones, con molduras, yeserías, balaustradas y mármoles.


Tomando como punto de referencia la Plaza del Ayuntamiento, en las proximidades a este núcleo de la población no hay que perderse algunas plazas y rincones más hermosos como la Plaza de Santa Quiteria con la gran iglesia de estilo renacentista del mismo nombre flanqueada por algunas de esas viviendas de fachas singulares como la de los Espaderos (izquierda), la casa de La Tercia  y el Colegio Sagrada Familia (ambos a la derecha). Desde este lugar, siguiendo la calle Trinitarios, alcanzamos la Plaza de la Trinidad donde nos recibirá la monumental fachada de estilo barroco.


Si encaminamos nuestros pasos desde el Ayuntamiento hacia la iglesia de San Francisco, debemos mantener nuestra vista en alto para contemplar por el camino algunos escudos señoriales que decoran las fachadas de las calles San Francisco y Canalejas que nos acompañarán hasta que lleguemos a la popularmente conocida como Plaza del Altozano, por haber sido tradicionalmente éste un lugar de orografía más elevada al resto de la ciudad, presidida por la escultura dedicada a la Inmaculada.

En el barrio más tradicional y antiguo de la ciudad, el de Santa María, son muchas las calles y plazas que no podemos perdernos, el Callejón del Toro, calle Salitre, la Plaza de Santa María, la Plaza de Palacio, o la Plaza Cervantes. Esta última toma su nombre de su ilustre vecino cuya casa está destacada por una placa conmemorativa.


Otras muchas hermosas y pintorescas plazas podemos descubrir en este barrio como las de la Bolsa, Justa, del Ángel, Almireces o de los Almendros que se han formado por la disposición sinuosa y laberíntica de las calles.

Recomendaciones:
Para conocer más sobre la vinculación de Cervantes con Alcázar de San Juan les recomendamos realizar la Ruta Tras las Huellas de Cervantes en Alcázar de San Juan. Si quieren completar su paseo con las zonas verdes de Alcázar de San Juan, les recomendaciones la Ruta por los Parques y Jardines.